Situación actual de los frutos secos en España

El almendro, el avellano, el nogal y el pistachero son los cuatro principales frutos secos cultivados en España. Cada especie presenta una situación y unas perspectivas de desarrollo diferentes. Tradicionalmente, el almendro y el pistachero se han considerado cultivos de secano mientras que el avellano y el nogal lo han sido de regadío. Esta situación está cambiando y en la mayoría de las condiciones agroclimáticas españolas los cuatro frutales requieren para una producción competitiva dosis suficientes de agua.

Además, tienen una ventaja competitiva, siendo el consumo actual español de frutos secos muy superior a nuestra producción. En este artículo se revisa la situación actual de estos cuatro cultivos y su la problemática, dejando para uno posterior que se publicará en el próximo número de Vida Rural sus perspectivas de futuro en una economía de mercado globalizada.

Los sistemas de producción de frutos secos están actualmente experimentando una revolución tecnológica debido a la gran demanda del mercado y a la moderación de sus precios. Existe una tendencia generalizada hacia la intensificación del cultivo y la reducción de sus costes de producción, siendo muy importante en estos cuatro cultivos la recolección y las operaciones de secado y postcosecha. Los precios vienen determinados por las producciones anuales en los principales países productores: EE.UU (almendra, pistacho y nuez), Irán (pistacho), Turquía (avellano) y China (nuez) y las cotizaciones euro/dólar.

Actualmente, los frutos secos son alternativas a otros frutales y tienen posibilidades en: producción ecológica, lucha contra la despoblación rural, el cambio climático y el mantenimiento del paisaje. La producción española de frutos secos destaca por su calidad frente a la de otros países productores. En general y para la mayoría de ellos (almendra, nuez y pistacho) se obtienen precios superiores a las importaciones. Sin embargo, se presentan nuevas amenazas en forma de enfermedades y plagas emergentes (Xylella, bacteriosis, chinches, etc.) que debemos conocer mejor y gestionar.

El reconocido componente saludable de los frutos secos favorece su consumo. Así, aun siendo un grupo de alimentos que contribuyen poco al aporte calórico diario en nuestra dieta, su consumo habitual en pequeñas cantidades se asocia a nuestra salud. Su importancia en la dieta y la cocina mediterránea es reconocida mundialmente, siendo la calidad final de producto y su trazabilidad otro aspecto fundamental para el sector de los frutos secos españoles.

Por otra parte, su particular composición y variados usos presentan un elevado interés tecnológico. La industria española de frutos secos está muy desarrollada y cuenta con una elevada capacidad de transformación que contribuye al incremento de su valor añadido. Por otra parte, la innovación e introducción de nuevos productos en el mercado internacional derivados de los frutos secos está liderada por la industria europea.

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Fuente: Vida Rural