Clones de tempranillo preparadas para el cambio climático

Resistentes a la sequía y las altas temperaturas.

El cambio climático es uno de los retos a los que se enfrenta la actividad vitivinícola. El viñedo, los viticultores y las bodegas se enfrentan a la situación sobre la marcha pero cada vez hay más ayudas en cuanto a proyectos, estudios e información para dar soluciones e ideas. En este caso son estos clones de tempranillo seleccionados especialmente para ofrecer mayor resistencia a la sequía y las altas temperaturas.
Tras un proyecto de investigación cuyo fin ha sido mejorar la calidad enológica de la variedad tempranillo, en Provedo presumen de poder ofrecer clones seleccionados preparados para el cambio climático.

El trabajo y la prospección en todo el viñedo de La Rioja, fue la base para elegir únicamente las cepas que cumplían los criterios de selección en cuanto a longevidad de la cepa, sanidad y calidad enológica de sus uvas.

Estos clones de tempranillo que proceden de viñas viejas «aportarán más calidad al vino y ya se están comercializando», señalan desde Provedo.

¿Qué clones se comercializan y por qué?

Así los clones VP-25 , VP-8 y VP-28 presentan mayor resistencia a sequía y altas temperaturas por lo que desde Provedo recomiendan su utilización en nuevas plantaciones.

Un proyecto de I+D+i con años a sus espaldas: cronología de un estudio y de sus pruebas en el viñedo

Viveros Provedo tras años de estudio y trabajos ha seleccionado una serie de clones en un proceso que ha tenido varias fases de desarrollo.

Con la idea de mejorar la calidad enológica de la variedad tempranillo y una vez se realizaron análisis enológicos de uvas, mosto y vino de 28 clones, se seleccionaron un total de 9 clones de Tempranillo con Certificación Oficial y denominación VP (Viveros Provedo): VP-1, VP-2, VP-8, VP-13, VP-20, VP-21, VP-25, VP-27 y VP-28.

La singularidad de estos clones es que ofrecían un tamaño de baya inferior al resto de clones sin embargo contaban con un potencial de calidad fenológica (antocianos y polifenoles) significativamente superior.

Tras analizar estos clones se llegó a la concusión de que el número de pepitas por baya no solo dependía del climasuelo o portainjerto elegido, sino que también de un factor genético que depende de cada clon. Este aspecto precisamente tiene una correlación directa y en la mayoría de los clones con el tamaño de baya, e inversa con la compacidad del racimo y con los parámetros de calidad de antocianos y polifenoles de la uva.

La siguiente fase de este desarrollo abarcó desde el año 2010, momento en el que se realizaron plantaciones precomerciales en distintas zonas de Rioja: Rioja Alta, Media y Baja.