Crean un nuevo compuesto para que las cosechas no sufran con la sequía

Investigadores han desarrollado una hormona vegetal sintética que ayuda a controlar la pérdida de agua y permite a los agricultores manipular el uso del agua de los cultivos de manera más eficiente.

Ayuda a la retención de agua durante períodos secos mediante el control del cierre de los estomas de las plantas, que limitan la pérdida a través de la transpiración.

 

Un grupo de científicos han creado un producto químico que ayudaría a las plantas a aferrarse al agua, lo que podría ayudar a los agricultores a mantener sus cosechas a pesar de los cambios en el clima.

Según nos cuenta Phys.org, los investigadores han desarrollado una hormona vegetal sintética que funciona en un amplio espectro de cultivos y ayuda a controlar la pérdida de agua y permite a los agricultores a manipular el uso del agua de los cultivos de manera más eficiente. De esta manera, se protegerían las cosechas de los efectos de la sequía, que se prevé que se intensifique y se vuelva más frecuente a causa del cambio climático.

El ácido abscísico se produce en las plantas y es la principal hormona que las ayuda a la retención de agua durante períodos secos mediante el control del cierre de unos poros, llamados estomas, que limitan la pérdida a través de la transpiración.

Obapactin
Hasta la fecha, los trabajos realizados para imitar artificialmente los efectos de esta hormona no han sido estables ni útiles para la agricultura y apenas han funcionado en una determinada variedad de cultivos.

Ahora, la Universidad de California, Riverside (Estados Unidos), en colaboración con investigadores japoneses, ha diseñado un nueva imitación del ácido abscísico, bautizada con el nombre de opabactin, que es mucho más potente que la hormona original y muestra un amplio espectro de actividad en diferentes cultivos, incluyendo trigo, tomate y cebada.

Para diseñar el opabactin, el equipo utilizó una técnica computacional llamada cribado virtual para identificar estructuras de una biblioteca de 18 millones de moléculas pequeñas que eran más propensas a unirse a un receptor de ácido abscísico. Tras múltiples pruebas, se eligió la molécula y se le insertaron grupos químicos que optimizaban su afinidad de unión.

Para probar su efectividad, se rociaron con opabactin varias plantas de cultivo en cámaras de crecimiento controladas. Los resultados revelaron que el opabactin era alrededor de 10 veces más potente que el ácido abscísico natural a la hora de cerrar los estomas vegetales y evitar la transpiración. Además, sus efectos fueron más duraderos y permanecieron estables durante cinco días.

A la carta
Sean Cutler, profesor de Biología de Células Vegetales en la Universidad de California, Riverside, y líder de la investigación, se ha mostrado esperanzado con este hallazgo: “Este producto químico es una nueva herramienta emocionante que podría ayudar a los agricultores a gestionar mejor el rendimiento de los cultivos cuando los niveles de agua son bajos”.

Como el opabactin ralentiza el crecimiento, el equipo de investigadores quiere ahora encontrar una molécula que lo acelere. Tal molécula podría ser útil en ambientes controlados e invernaderos interiores donde las precipitaciones no son un factor tan a tener en cuenta. “Hay momentos en los que quieres acelerar el crecimiento y otros momentos en los que quieres ralentizarlo”, ha explicado Cutler. “Nuestra investigación se trata de gestionar ambas necesidades”.

Fuente: El confidencial.