El ingeniero agrónomo Paulo Palha explica la importancia de que las urbes construyan con naturación urbana

“Diseñar edificios sin vegetación supone olvidar las necesidades de los ciudadanos”

Cada vez está más reconocido que la sostenibilidad de nuestras ciudades debe contemplar no solo los usos de los espacios urbanos, sino también la forma y los materiales con los que construimos nuestros edificios, de tal forma que nos permita mejorar la calidad ambiental urbana, además de la eficiencia energética de caras al bolsillo de sus residentes. A todo esto se ha dedicado durante los últimos años el ingeniero agrónomo portugués Paulo Palha.

Actualmente es el director general de la empresa Neoturf. Espacios Verdes Lda y fundador de Landlab Lda. Con más de 400 proyectos de diseño de paisaje y 150 de techos verdes (cubiertas de las azoteas de los edificios construidas por vegetación y no por materiales convencionales), en Portugal y en el extranjero, es el fundador y presidente actual de la Asociación Portuguesa de Cubiertas Verdes (APCV). También coordina el grupo de trabajo para la elaboración de la primera guía técnica portuguesa para el diseño, construcción y mantenimiento de techos verdes, y es autor y coordinador del proyecto de la Quinta Fachada de Oporto, reconocido internacionalmente y premiado en la Conferencia Internacional Infraestructura ecológica: soluciones basadas en la naturaleza para ciudades sostenibles y resilientes, celebrada en Orvieto (Italia) en 2017. Además, es un miembro muy activo de la Federación Europea de Asociaciones de Cubiertas Verdes (EFB) y de la Red Mundial de Infraestructuras Verdes (WGIN).

P: ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta la Asociación Portuguesa de Cubiertas Verdes?

R: La Asociación nació para llamar la atención sobre el hecho de que las soluciones basadas en la naturaleza, como la cubierta ecológica y los muros verdes, deben ser parte de un conjunto de estrategias municipales que transformen las ciudades en lugares sanos y resilientes. Nuestro reto es poner este tema en la agenda de los responsables políticos a escala municipal y central.

P: Las soluciones basadas en la naturaleza son algunas de sus metas en sus actividades profesionales. ¿Cuáles han sido los principales problemas que ha tenido el mercado portugués durante los últimos años y qué soluciones se han adoptado?

R: Desde mis tiempos en la Universidad, cuando estaba estudiando Ingeniería Agrónoma, he estado trabajando (y luchando) en este tema. Las cubiertas verdes y las plantas trepadoras (o jardinería vertical) tienen una historia interesante y una larga tradición en la construcción portuguesa. Los edificios militares y los depósitos de agua, algunos de ellos con más de 100 años, fueron diseñados y construidos con cubiertas verdes. En primer lugar, como camuflaje y después para el control de los cambios térmicos del agua almacenada.

En aquel momento, y en algunos lugares todavía hoy, las cubiertas verdes se construyeron con gran espesor de suelo y sin grandes detalles técnicos, lo que originó problemas en la construcción. Más tarde, con la aparición de sistemas de capas múltiples en cubiertas ecológicas se construye de otra forma, pero hay una gran confusión, lo que ocasiona que se instalen cubiertas verdes sin calidad.

Considerando que hay reglas que deben cumplirse a fin de garantizar la seguridad a largo plazo, comencé la creación y coordinación de un grupo de trabajo que ha elaborado el primer reglamento técnico para proyectos de construcción y mantenimiento de azoteas verdes en Portugal. Es un trabajo fundamental que debe ser aprobado por los municipios portugueses como referencia para asegurar la calidad de infraestructuras verdes.

El principal problema es la lucha entre precio y calidad en las construcciones ya que muchas veces se está por debajo de lo que es la “línea de seguridad”. Los diseñadores y los equipos técnicos deberíamos tener más poder de decisión para poder parar los procesos en los que haya duda sobre seguridad. “Zona segura” para mí significa: precio justo con garantía de larga duración, mediante instalaciones con bajo costo de mantenimiento y que cumplan con las normas aceptadas internacionalmente.

P: Las infraestructuras verdes necesitan colaboración multifuncional de varias disciplinas. ¿Hay problemas especiales de coordinación?

R: La coordinación interprofesional es esencial en todos los campos. Ingenieros agrónomos para las plantas que viven sobre los edificios, arquitectos de paisaje buscando en las construcciones conceptos de organización y belleza, los biólogos que ayudan al equipo en las interacciones que nos llevan a aumentar la biodiversidad, etcétera.

En la etapa de planificación y diseño no suele haber dificultad alguna con el trabajo interdisciplinario. El problema está en el proceso de toma de decisiones sobre costes. Desafortunadamente, cuando se trata de la fase de construcción los cambios en materiales y formas constructivas son inmensos. El contratista, en general, pasa a ser el Señor Todopoderoso que, por razones de rentabilidad, a menudo interfiere reduciendo la calidad final de las instalaciones, sin que los diseñadores seamos capaces de detener este proceso. Es lamentable que muchos proyectos excelentes y muchos meses (o años) de trabajo, a menudo se pierdan por una decisión equivocada del precio. Los diseñadores deben tener más capacidad de decisión, porque de hecho son los guardianes de la calidad del proyecto.

P: El impacto social ha sido una de las metas de sus proyectos. Así, en la Plaza de Lisboa hay una mejora positiva en el barrio. ¿Existen otras iniciativas similares en Portugal o hay otras empresas que estén trabajando en ellos?

R: El proyecto Plaza de Lisboa, en la ciudad de Oporto, ha cambiado esa zona de la ciudad. Es muy difícil encontrar una solución constructiva en el corazón del centro histórico de la ciudad que hubiera tenido mayor impacto que la creación de un enorme cubierta verde accesible a los habitantes. En una zona densamente poblada, fue posible introducir la naturaleza. Fue un proceso muy interesante. Otro ejemplo es el proyecto de la nueva terminal de autobuses de Campanha. Esta es un área degradada de la ciudad de Oporto con falta de espacios verdes y jardines, pero con alto potencial. El proyecto ganador del concurso arquitectónico de la terminal es un edificio con una enorme cubierta sobre la casi totalidad del mismo, de unos 20.000 metros cuadrados de zona verde accesible al público. Este proyecto, que pronto comenzará a ser construido, demuestra que los edificios pueden ser diferentes cuando se incorpora la naturaleza. El diseño de edificios sin vegetación en las ciudades supone olvidar las necesidades de sus habitantes.

P: ¿Considera que la infraestructura verde implica una nueva atracción de capital en las zonas urbanas, lo que puede cambiar el tipo de vecindario y aumentar los precios de la vivienda y el alquiler?

R: El desarrollo de las infraestructuras verdes en las ciudades aparece por necesidad en la gestión ambiental especialmente en aéreas densamente pobladas e impermeables. Necesitamos la naturaleza dentro de las ciudades, pero la naturaleza no nos necesita. Así, si abandonamos nuestras ciudades, de forma espontánea nos encontramos con la aparición de vegetación.

Las ciudades necesitan ser capaces de responder a cuestiones como contaminación, falta de espacios verdes, picos de precipitación, disminución de la biodiversidad, efecto isla de calor y otros enormes problemas ambientales y retos apremiantes. Las infraestructuras verdes contribuyen a lograr ciudades saludables y sostenibles.

Por otra parte, en el caso de cubiertas, las ciudades tienen millones de metros cuadrados de azoteas sin utilizar. Acumulan calor y contaminación y resultan espacios desaprovechados. Las cubiertas, sin duda, no solo permiten una oportunidad para la vegetación, sino también espacios para ser vividos y para producir alimentos, lo que traerá beneficios para las personas. Un edificio naturado resulta más valioso y paga más impuestos que deberían revertir en acciones sociales o medioambientales realizadas por los ayuntamientos.

P: ¿Cuál es su opinión acerca de políticas locales en infraestructuras verdes en Portugal y qué programas o subsidios existen? ¿Qué debe hacerse?

R: Las dos mayores áreas metropolitanas portuguesas, Lisboa y Oporto, ya tienen en sus agendas el tema de infraestructuras verdes, aunque todavía sin grandes avances concretos. La ciudad de Oporto ha desarrollado el proyecto Quinto Alçado do Porto (Quinta Fachada de Oporto), creado y realizado por la APCV, con el objetivo de estudiar la mejor manera de implementar políticas que incluyan las cubiertas ecológicas en las estrategias urbanística y ambiental. Lisboa, una de las ciudades más impermeabilizadas en Europa, ha creada algunos jardines, pero desafortunadamente no considera las cubiertas verdes dentro de su plan de control de los picos de precipitación y consiguientes inundaciones.

La APCV tiene la voluntad de trabajar en estrecha colaboración con los planificadores de la ciudad de Lisboa para cumplir esta brecha. Otros municipios están avanzando en estos temas, por ejemplo Maia, Matosinhos, Santarem y Leiria. La APCV tiene como uno de sus objetivos prioritarios, ayudar a los municipios portugueses a establecer políticas para la inclusión de infraestructuras verdes en sus estrategias urbanas y ambientales. Consideramos hay una gran capacidad en los técnicos municipales en el sentido de alcanzar estos objetivos, pero no se puede hacer nada si no existe voluntad política. No hay ninguna ciudad portuguesa (que yo sepa) que tenga regulaciones con incentivos para instalar azoteas verdes. Oporto está cerca de ello, ya se ha hecho su estudio preparatorio, pero le falta la decisión política final. Estoy convencido de que la ciudad pionera servirá como un modelo y otras la seguirán a continuación. En los próximos años veremos interesantes noticias en Portugal a nivel de las políticas de infraestructura verde, con la introducción de metodologías y programas innovadores, como fue el caso del proyecto de la Quinta Fachada, que tiene repercusión internacional.


Isabel de Felipe es profesora titular en la Universidad Politécnica de Madrid, jubilada, y es miembro del Consejo de Dirección del itdUPM (Centro de Innovación en Tecnología para el Desarrollo Humano). Pertenece a la Junta Directiva de PRONATUR. Ha dirigido numerosos proyectos de cooperación en América, Asia y África, ha colaborado en proyectos de investigación de la UE y publicado artículos y libros sobre Naturación Urbana y Agricultura para el Desarrollo


Fuente: El País