Los universitarios matriculados en carreras tecnológicas caen un 30% porque “no compensa el esfuerzo”

El presidente de los rectores advierte que “sin suficientes ingenieros, matemáticos, físicos o químicos nos quedaremos fuera de la Revolución 4.0 y seremos tecnológicamente dependientes”

Mientras la Comisión Europea avisa de que en los próximos años miles de empleos van a quedarse sin cubrir por falta de perfiles tecnológicos, a los universitarios españoles no les gustan las carreras STEM (las siglas que agrupan las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Los rectores están preocupados porque el número de matriculados en estas titulaciones ha caído un 30% desde 2000.

Los alumnos que estudian estas carreras representan sólo el 24% del total: el 18,4% cursa estudios de ingeniería mientras el 6% se ha matriculado en estudios de ciencia, frente a la media del 21% y del 8% que existe en los países de la UE. Mientras en el caso europeo han ido perdiendo peso los estudios de ciencias sociales y jurídicas y lo ha ido ganando la ingeniería y arquitectura, aquí lo ha perdido la ingeniería a costa de las artes y humanidades.

 

“Sin suficientes ingenieros, matemáticos, físicos o químicos nos quedaremos fuera de la Revolución 4.0, como ya nos ocurrió en otras épocas de nuestra historia, y seremos tecnológicamente dependientes”, advierte el presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (Crue), José Carlos Gómez Villamandos.

Lo dice en el prólogo de un informe sobre La contribución socioeconómica del sistema universitario español, que ha presentado este miércoles con la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Españolas en presencia del ministro Pedro Duque. El trabajo, que ha sido realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), insiste en que “estas titulaciones se consideran claves para que el desarrollo de actividades económicas basadas en la digitalización no se vea frenado por escasez de trabajadores con estas cualificaciones”.

NO COMPENSA EL ESFUERZO

¿Por qué han descendido tanto las matriculaciones a lo largo de estas dos décadas? “Por desajustes en el mercado laboral. Se pide un esfuerzo que no compensa la posterior trayectoria profesional”, responde el ingeniero de minas Francisco Michavila, catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid, rector honorario de la Universidad Jaume I de Castellón y ex consejero de Educación de España ante la OCDE, la Unesco y el Consejo de Europa.

“Objetivamente son carreras más duras y aquí hay un cambio generacional claro, porque estos jóvenes valoran de forma diferente su esfuerzo. Uno puede obtener motivación para cursarlas cuando espera un mayor salario, pero nuestro mercado laboral no prima con mayores salarios ese esfuerzo adicional que hacen los alumnos. Si el mercado no compensa el esfuerzo adicional de una carrera más dura, cursan otro tipo de carreras”, explica Joaquín Aldás, catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Valencia y uno de los autores del estudio.

Discrepa Antonio Abril, presidente de la Conferencia de Consejos Sociales de las Universidades Españolas y secretario general del Consejo de Inditex: “Si estamos transmitiendo esta percepción, no es la correcta. Las empresas, tanto la mía como otras, estamos contratando a perfiles tecnológicos. En informática hay pleno empleo. Un decano me decía que el problema que tienen en esta carrera es que las empresas se llevan a los estudiantes antes de que hayan terminado los estudios”.

El informe también añade que “la caída está originada tanto por la menor predisposición de las mujeres hacia titulaciones STEM como por la menor orientación de las universidades privadas hacia este tipo de titulaciones”. Las mujeres “están muy infrarrepresentadas” tanto en el grado como en el máster. Las universitarias, que ocupan el 55% de todas las matrículas, sólo están en un 32% en las áreas STEM, frente al 68% de los universitarios, que suponen el 45% del total de cualificaciones.

En los últimas dos décadas, la representación de las mujeres ha ido ganando cada vez más peso en la educación superior, pero se ha inclinado más hacia carreras de humanidades, medicina o educación. Algo parecido ocurre en otros países. La CE elaboró en 2009 un estudio para mejorar la situación -el llamado informe Rocard– pero no ha tenido consecuencias. “Debe ser una prioridad en la futura política europea”, sostiene Michavila.

“FEMINIZACIÓN” EN MAGISTERIO

“Cuando hablo con los decanos de Magisterio me expresan su preocupación por la creciente feminización de sus estudios: el 95% de los alumnos que cursan carreras de educación son mujeres”, señala José Manuel Pastor, coautor del informe y catedrático de Fundamentos de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, que advierte que “los niños llegan hasta los 15 años sin tener referentes masculinos en la enseñanza”.

El PSOE ha propuesto matrículas gratis para las chicas en el primer curso de estas carreras, pero los rectores no ven que sea buena idea y apuestan por introducir medidas coordinadas entre las administraciones educativas, como programas de mentorización en los primeros años de carrera para evitar el abandono o actuaciones de visibilidad desde la escuela. “El papel de los orientadores escolares es fundamental, pero también deberían reforzarse con la sistematización de algunas iniciativas que ya se están llevando a cabo, como las Olimpiadas de Ciencias o los testimonios de científicas de éxito”.

“El problema llega desde Primaria y la ESO, debemos hacer más orientación vocacional, que se tomen decisiones responsables en la elección de las titulaciones que van a tener más empleabilidad, hay que enseñarles a valorar la empleabilidad también”, recalca Antonio Abril.

Por otro lado, en el informe los rectores piden cambios en el marco normativo para “exigir un peso mínimo de estas titulaciones en la oferta total de las universidades”, ya que han observado que en las universidades privadas la oferta va más dirigida a las ramas de ciencias de la salud y de las ciencias sociales y jurídicas, mientras que apenas tienen un 10% de estudiantes en carreras de ingeniería y arquitectura, casi la mitad que en los campus públicos. “Si la parte privada del sistema crece significativamente y en esta parte existe una infrarrepresentación de las STEM, el efecto se traslada al conjunto del sistema universitario español”.

¿Por qué se produce esta “infrarrepresentación” en estos campus? Porque estas ramas “exigen más inversión en laboratorios y equipamientos científicos” y resultan “menos atractivas” para las privadas, que se han centrado en los ámbitos de mayor demanda.

“Los tradicionales títulos en tecnología tienen fuertes competidores. Compensa más dedicar ese esfuerzo adicional tradicional de las ingenierías a cursar dobles titulaciones en áreas muy demandadas”, añade Michavila.

“Tampoco creo que sea cuestión de exigir a cualquier universidad privada que ofrezca un mínimo de titulaciones STEM”, puntualiza Javier Tello, director general de la Fundación Universitaria San Pablo Ceu. “No es una cuestión de oferta sino de demanda. Hace 25 años ser arquitecto o ingeniero tenía una expectativa profesional que hoy es muy dudosa. Dile a un joven de ahora que curse una de estas carreras, te dirá que prefiere otra más rentable”.

Mientras, España tiene el porcentaje de universitarios sobrecualificados más alto de la UE (el 36%), jóvenes que trabajan en empleos que están por debajo de lo que estudiaron. “Es imposible absorber todo el capital humano que tenemos”, han avisado los autores del informe: los licenciados universitarios españoles tienen una tasa de paro que es cinco veces superior a la media de la UE y salarios muchos más bajos en comparación con otros países.

Elegir carreras más fáciles pero con menos salidas laborales tiene consecuencias para la brecha salarial: Pastor recuerda que “si las mujeres estudian titulaciones que tienen menos salario, en el futuro tendrán menos salarios”.

 

Fuente: El Mundo