Retos de la producción animal

En la segunda mitad del siglo pasado y tras el gran conflicto bélico, las autoridades de los países europeos fueron conscientes de la necesidad de proporcionar suficientes alimentos a una población depauperada tras el conflicto que destruyó en buena parte la estructura productiva. Por ello, fue necesario proceder a su reconstrucción, lo que fue aprovechado para realizar una transformación de la producción agrícola y ganadera hacia sistemas más modernos e industrializados que garantizaran una suficiente disponibilidad de alimentos.


 

En la producción ganadera se optó por la aplicación de los nuevos conocimientos y técnicas de selección genética de determinadas razas, la aplicación de nuevas técnicas reproductivas, la alimentación intensiva, la mejora de las instalaciones, un manejo más racional y un mayor control de la sanidad animal gracias a la disponibilidad de nuevas herramientas de prevención y tratamiento.

La ganadería europea, y también la española, que también recibió la influencia de los sistemas de producción estadounidenses, experimentó un proceso de modernización que logró los objetivos propuestos gracias a la aplicación de los conocimientos y técnicas descritas, y a la implicación de los ganaderos, a la formación y profesionalidad de los técnicos, y muy en particular, de los veterinarios.

Pero en la actualidad, el marco descrito ha cambiado y también los retos a los que se enfrenta la ganadería, particularmente en lo referido a la sanidad animal, la seguridad alimentaria, el bienestar animal, la compatibilidad medioambiental y la viabilidad económica.

El estado sanitario actual de la cabaña ganadera española se puede calificar de satisfactorio gracias a la implementación de programas específicos de control de enfermedades, a la existencia de planes específicos de prevención vacunal, al arsenal terapéutico farmacológico y a las medidas de bioseguridad establecidas en las granjas. Pero es un reto de futuro prevenir y en su caso, afrontar enfermedades emergentes y reemergentes, como la peste porcina africana, la fiebre aftosa y las enfermedades vectoriales, y luchar activamente contra las antibiorresistencias que amenazan con acabar con el arsenal antibiótico disponible.

La cadena alimentaria requiere el suministro de alimentos seguros, que es lo que demandan los consumidores. La producción animal debe atender a esa demanda, que también exigen las industrias alimentarias transformadoras y las distribuidoras de alimentos. Por ello, los ganaderos tienen que asumir el principio de responsabilidad y ofrecer seguridad en sus productos, lo que implica establecer autocontroles y guías de buenas prácticas, ofrecer garantías en los piensos y las materias primas, que deben estar exentas de contaminantes, contar con un sistema fiable y seguro de identificación animal, registrar las incidencias y movimientos de animales en la explotación, mantener un estado sanitario óptimo, con especial atención a las enfermedades zoonóticas, y establecer pautas de prevención y tratamiento acordes con el uso racional y prudente de los medicamentos, con particular atención al uso de antimicrobianos, y establecer un uso racional y prudente de los fitosanitarios.

El bienestar animal es un hecho que, en la actualidad, ha adquirido una gran importancia por la creciente sensibilidad social y que las autoridades han incorporado a la legislación, convirtiéndose en normativa de obligado cumplimiento. Por ello, es un reto presente y de futuro su mejora en la explotación, así como en el transporte y el sacrificio. Por otra parte, el bienestar animal es también un factor de competitividad para las producciones ganaderas.

La compatibilidad medioambiental es otra de las exigencias que se plantean a la producción animal y que en algunas especies animales, como el ganado porcino, resulta un elemento que condiciona totalmente la posibilidad de desarrollar la producción ganadera. Qué hacer con los residuos ganaderos y cómo gestionarlos es, en la actualidad, unos de los retos más relevantes a considerar.

No obstante, y además de todos los elementos citados, un reto preferente es lograr la viabilidad económica de la producción ganadera, para lo que el incremento del consumo interno de productos de origen animal y la progresión de las exportaciones desempeñan un papel crucial.

Fuente: Agronegocios